sábado, 8 de diciembre de 2007

Sopor. Necesidad Minima. Contacto Humano

Un extraño sopor se ha vuelto común por estos días. En vola', simplemente es el cansancio de todo. También es posible sean emanaciones geológicas (... en verdad, ojala lo fuesen). Lo que si, lo cuando logro parcialmente salir de el, me hace anhelar salir de vacaciones pronto. Estar pronto en esos días en los que sabes no puedes moverte, por que si lo haces te dará hambre, y no quieres, por motivo alguno, levantarte.
O vivir nuevamente un fin de semestre, en ese tiempo después que se termina el semestre, en el que te estresas por que debes carretear y salir con muchas personas en poco tiempo.
Estos tiempos, de los que hoy me acabo de permitir un rato al apagar la alarma del teléfono y decidir no colocarla mas tarde. A lo que fuese la vida. Bueno, toda mi osadía rebelión contra Cronos y cualquier autoridad temporal acabo, cuando Sylvio y Ñoko decidieron que en verdad yo estaba atrasado en 3 horas con respecto a Taller. Y heme aquí.
Uf.... esos dormir después de una helada cerveza conversada... para dormirte a la hora en que simplemente te la acabaste, hasta que despiertes, importando aun menos la hora que sea. O dormir al revés sin que a alguien te diga que debes voltearte para no resfriarte.
O volver a esos días en que al levantarte, tu obligación primera era correr las cortinas, para andar en cotidianas pelotas por la vida, luego, descongelar comida... o ponerse algo y salir al balcón a escuchar música, fumar, leer y tomar te y mate a destajo... hasta que simplemente te diesen las ganas de ir por la cerveza de siempre.

Ahora que lo recuerdo, seguramente no iré a Pichilemu este año. Las razones, varias. Me encanta ese lugar, esos días... No tan intelectuales como los que mencione anteriormente, pero con gente linda al lado. Ahí claramente no hay relojes y el tiempo se mide en melones con vino o pichangas alegres en la playa. O carreras contra el mar que surfisticamente te baña y roba las latas. Y te las devuelve, agitadas y saladas.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Eterno Retorno

Si hay una idea que me alucina, a pesar de lo sesgado que es, es la del eterno retorno.
Esa nocion de que las cosas una y otra vez vuelven al origen, para impulsarse nuevamente, por caminos diferentes, para nuevamente encontrarse.
Obviamente estoy a un paso de hacerme budista y creer que soy la reencarnacion de algun heroe griego o mentalista egipcio. Aun asi, esta idea me hace sonreir cada vez que me veo exactamente igual que hace unas semanas, meses o años atras... y he de decir: "Lo sabía"
Es en esos momentos entonces en que sonries por que la mina no te pescó en todo el día, o sonries histerico porque descubres que todo lo que estudiaste te sirvio total y absolutamente para nada. O cuando repartido en la cama piensas en lo que estas haciendo, lo que hiciste, y lo que no. Cuando te das cuenta que no puedes escapar de ti mismo, y cargas con un peso del que no sabes como llevas a cuestas, pero que la cotidaneidad te dice que de alguna manera ese milagro ocurre. O cuando ves una pelicula que nuevamente te hace sentir las mismas cosas que hace uno, dos o diez años atras sentiste, con la diferencia de que ahora sabes que la pelicula es pesima, pero aun asi la disfrutas.
Aceptando entonces esta idea... Que hacer entonces cuando te das cuenta que nuevamente estas el punto de partida de todo?
Tentadora es la opcion de comenzar todo de nuevo. Comenzar a soñar que esta vez las cosas seran aun mejor y que incluso lo malo quedara atras. Es lo que nos ocurre como estudiantes, a principios de marzo: "Este año si que estudio".
Tambien esta la opcion depresiva, en cuanto para que hacer las cosas, si finalmente todo volvera a ser como antes. Bueno, los resultados de eso los conocemos cuando aparte de convertir en un desastre sus miserables vidas convierten en un malestar la tarde de los santiaguinos que usan el metro (se han dado cuenta que las personas se suicidan en las tardes?).
Las conclusiones de este trabajo, el sabado. Mañana lo pensare en la casa de shapa