martes, 29 de septiembre de 2009

Apología de mi hijo

Si hay algo de lo que estoy orgulloso en esta vida, es de mi hijo.
Lo he visto crecer, caerse... y levantarse cada una de esas veces. Jamas se rindo ante cualquier tropiezo.
Con que orgullo lo miro hoy, que ya camina solo!
Recuerdo la primera vez que lo , en aquella fría mañana de mayo de 2006, en aquella pequeña sala. Ese momento fue increíble. Era ver a alguien que no podía contenerse a si mismo, que quería ver al mundo de una vez por todas... Cuanto tiempo ha pasado desde ese momento!
Por supuesto, no es un hijo natural del que estoy hablando. Lo tuve que adoptar. El proceso, para que finalmente fuese mi responsabilidad, fue intenso. Habían otras personas, que también lo querían para si.
Fue en ese proceso que le agarré muchísimo cariño... hasta que recuerdo el minuto, el instante, en que me avisaron que si, efectivamente, era mio. Fue un puño en alto, acompañado por una sonrisa de oreja a oreja. Fue mientras estaba en la exposición de Rehren. El dia antes del examen de Altman.
No entendí muy bien que significaba todo eso. De a poco, sin darme cuenta, no podía dejar de estar pendiente de el.
Me ha costado varios desvelos, no pocos pesos, incluso, tal vez varios kilos, muchas horas de no-estudio... Da lo mismo. Las alegrías y su sonrisa lo valen todo.
Me he preocupado de cada uno de los pasos que ha dado, para que no tropieze. Cuantas veces he reído por las cosas que hace! Con decir, que a su corta edad, tiene todo un prontuario! Sexo, alcohol, drogas, y mucho Rock&Roll.
Pero, suspiro cuando se que prontamente debo dejarlo. Cumple su mayoría de edad. Si todo marcha bien, lo dejare en manos de una buena niña, que se hará cargo de él.
¿Y a que viene todo esto? Es simple.
En la tarde recibí un correo. En resumidas cuentas, ninguneaba a mi hijo. Y cuando hablan de tu hijo, del modo que sea... es un tema personal. Eso supongo ocurre, porque en este caso, tu negocio pasa a ser un tema personal.
No culpo a la autora del mensaje. Evidentemente, el arte puede ser un algo... como decirlo... importante para algunas personas.
Pero claro. Desde pequeño, a mi hijo le enseñe a despreciarlo. A considerarlo algo inútil, digno de hippies animalistas vegetarianos letrados.
Lamento muchísimo escribir esto. Pero es lo único que siento, cuando veo que hablan mal de mi hijo.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Sinceridad

Siendo sincero, la sinceridad no es lo mio.
Miento con frecuencia, sobre cualquier cosa. Es mucho más simple que dar explicaciones sobre algo que no quieres darlas. Con el tiempo, he ido aprendiendo a mentir cada vez mejor, lo que en caso alguno me tiene preocupado o con alguna cosa relativamente similar a la conciencia ocupada en ello.
Por lo pronto, es algo de familia. Del lado materno, sobretodo. Es esa típica idea de que 'una mentirilla blanca por aquí', o 'es mejor que x no sepa tal cosa' el principal argumento utilizado.
Como sea, en medio de tanta cosa de este estilo, este año he conocido dos personas con las cuales he desarrollado vías de comunicación bastante expeditas.
A veces, la verdad duele, pero si la Carola me pregunto mi opinión sobre su nuevo corte de pelo, y en verdad no me gustó (pero para nada)... No hay mucho espacio cuando decides ser sincero.
Al menos, este experimento etnográfico implica a su vez que con estas dos personas me he dado amplísimas licencias, que con el resto del mundo no lo hago. Las cosas se hacen mucho más claras cuando hablas sobre un amor (Sí. Estimado lector, usted efectivamente está leyendo aquella vomitiba palabrota en este espacio. No es un error de tipeo. Lo siento), que de paso espero no esté apunado golpeando gente (o, que este golpeando gente que se lo merece al menos); o cuando preguntas directamente cuáles son los términos del contrato relacional a la Nathy.
Esas cosas son las que hacen la vida más sencilla.
Para alguien que ya está viejo y no quiere más complicaciones en la vida, esas son las cosas que se buscan, se agradecen, y merecen ser objeto de una entrada en un blog.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Ideas

Vi en un blog, de un nostálgico, una romántica y extraña idea
Ayer, creo al menos en algo lo entendí
No se puede, de otra forma, expresar aquellas cosas
Ideas hay, que revolotean por ahí, mas no expresadas
Al menos, no sino mediante el robo fugaz de un abrazo