viernes, 19 de noviembre de 2010

Después de comerme un completo en Departamental, cuando volvía para tomar el metro para ir al cumpleaños de Verona, de pasada leí un cuento ganador del Santiago en 100 palabras.

Y bueh. Desde ese minuto en que ando melancólico. Mala vola'

27/2
Fue la noche del terremoto. Como siempre, habían compartido un cigarro. Luego él se levantó de la cama y buscó la ropa dispersa por el suelo. Se estaba vistiendo cuando empezó a temblar. Momentos después quedaron en una oscuridad absoluta, abrazados junto al marco de la puerta, mientras la tierra todavía oscilaba suavemente como un barco sobre el mar. Ella, aún desnuda, se dejó deslizar hacia el suelo hasta quedar sentada junto a sus pies, sin soltar sus brazos.
"Quédate, por favor", le dijo. Y, por primera vez, él se quedó