Por estos días estoy en Santa Cruz. Son los últimos días del año, y
todos los programas de tv hacen recuentos y cosas de ese estilo,
evaluando el año que se va, el año del bicentenario. Hay una frase que
da vueltas, pero me gustaría sacar algunas cuentas antes de poder
escribirla. Para ello, poner a un lado lo bueno, al otro lo malo.
Lo bueno:
- Mi madre salió del cáncer. En Octubre tuvo su último control en la
falp, y salió todo bien. Fue un año y medio, particularmente largo,
donde mi tía Vida se portó un 7. La clínica, ídem.
- Terminé la carrera. Al fin, luego de 6 años, con un magíster también
bajo el brazo
- La pega no ha estado escasa. He estado una semana cesante en todo el
año, y actualmente aún me quedan algunas semanas más de laburo
- La Javiera: la mejor cleta de la vida.
- Mi familia y mis amigos. Quizás lo mejor del año
Eso sería por el lado de las cosas buenas. 5 puntos buenos
Por el lado de lo malo.
- Claramente, el terremoto. 8.5 grados acá en Santa Cruz bastaron para
lanzar todo al suelo, quebrar casas y aplastar y ahogar gente. Lindo.
- Piñera. Un desastre por si sólo, que se va superando a si mismo cada día
- Los mineros y los mapuches. Claro, no se murió ni un minero ni
mapuche, pero que gente quede atrapada por meses y no como por que en
verdad le están basureando sus derechos… no es más que un signo de los
malos tiempos. Está mal pela'o el chancho
- Mi perro y mi gato. Uno muerto quizás por qué. El otro, envenenado.
- El sol de mi vida. Baste leer posteos anteriores no más
- Cecip y el desastre de la izquierda piscolera, en manos de los moralistas.
6 puntos malos
La idea era terminar diciendo "este ha sido un año de mierda por lejos"…
Dejemoslo en un año reguleque.
Todos los comentarios emitidos a través de este medio son de exclusiva responsabilidad de su autor, y por tanto, no representan necesariamente la opinión de este blog
jueves, 30 de diciembre de 2010
viernes, 24 de diciembre de 2010
Al viejo pascuero
Mi hermana, como todos los años, nos leyó la carta que le iba a dejar al viejo pascuero, antes de ponerla en el árbol de navidad, que, por cierto, este año por primera vez no es natural.
Pero, este año no pidió un celular, como desde hace tiempo está pidiendo.
Este año pidió una silla, para sentarse a hacer tareas. Una muñeca, en caja, de esas que nunca había pedido. Y una bicicleta, quien sabe por qué.
Pero me mató cuando dio vuelta la hoja y nos mostró el dibujo de ese lado, diciendo "y una casa, para la mamá"
Exequiel Gaete Pavez
09-93287569 *
Pero, este año no pidió un celular, como desde hace tiempo está pidiendo.
Este año pidió una silla, para sentarse a hacer tareas. Una muñeca, en caja, de esas que nunca había pedido. Y una bicicleta, quien sabe por qué.
Pero me mató cuando dio vuelta la hoja y nos mostró el dibujo de ese lado, diciendo "y una casa, para la mamá"
Exequiel Gaete Pavez
09-93287569 *
jueves, 2 de diciembre de 2010
Pequeña Elegía. Oscar Castro
Por el valle claro
vienen a enterrar
al hombre que nunca
divisó la mar.
Era un campesino
de lento mirar
mediero tranquilo
de la soledad.
Cosechó los trigos
de ajena heredad
y se fue apagando
corazón en paz.
Era casi tierra,
casi claridad,
casi transparente
rama de verdad.
Tuvo una alegría:
la de cosechar.
Tuvo una tristeza:
ya no sabe cual.
Por el valle claro
lo despedirán
tréboles y alfalfas
de verde mirar.
Aguas del estero
dirán un cantar
por el campesino
que nunca vio el mar.
Cuando lo sepulten,
alguien llorará.
y en el valle puro
todo será igual.
vienen a enterrar
al hombre que nunca
divisó la mar.
Era un campesino
de lento mirar
mediero tranquilo
de la soledad.
Cosechó los trigos
de ajena heredad
y se fue apagando
corazón en paz.
Era casi tierra,
casi claridad,
casi transparente
rama de verdad.
Tuvo una alegría:
la de cosechar.
Tuvo una tristeza:
ya no sabe cual.
Por el valle claro
lo despedirán
tréboles y alfalfas
de verde mirar.
Aguas del estero
dirán un cantar
por el campesino
que nunca vio el mar.
Cuando lo sepulten,
alguien llorará.
y en el valle puro
todo será igual.
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