domingo, 21 de agosto de 2011

El gobierno de la clase media

Gran parte del discurso político de los sectores de derecha de este país (al menos) se dirige a la Clase Media (aunque claro, en el último tiempo, hay que mencionar que Longueira y “los sectores populares” han avanzado bastante).
La estrategia apunta a apoyar a una clase media que está fuera de la protección del estado (haciéndose cargo de la idea de que “a los pobres les regalan todo”), y también, porque como bien lo señala en moralista filósofo de Coco Legrand, en este país resulta que “todos los hueones son de clase media” [ver aquí para mayor detalle]
Sea como sea, el candidato de bracitos cortos hizo suyo este discurso, ya que “el también provenía de la clase media tradicional chilena”, y resultó finalmente electo. Aunque probablemente lo hizo pensando en que podría implementar políticas que favorecieran a este sector social, y por tanto ser recordado por ello, sospecho nunca imaginó que efectivamente la clase media sería la protagonista de su mandato, o al menos, no de la forma en que lo está haciendo.
Para argumentar esta idea, baste revisar los dos principales conflictos del gobierno, en los temas de reconstrucción y de educación.
Por un lado, a la fecha se han reconstruido 2 265 de los 58 444 subsidios asignados para la construcción de casas destruidas por el terremoto (sea, un 3.8 %), lo que incluso es más grave, si se considera que los certificados “inhabitabilidad” entregados por los municipios son más de 100 000) (datos a partir de los informes oficiales del Ministerio de Vivienda, al 31 de Julio de 2011, disponibles aquí ). Ante los nulos avances, no es de extrañar que los pobladores del Campamento El Molino, en Dichato, pusieran en jaque a Carabineros y cuánta autoridad pública se acercase a ellos, y mantuviesen carreteras cortadas y protagonizaran violentas manifestaciones por varios días. Lo interesante de esto es que sus protagonistas no son precisamente la gente más pobre de Dichato, pues hay campamentos con niveles de vida aun peores, sino que es gente que tenía una casa, pagaba sus cuentas... pero que ante el terremoto quedó desprovista de su hogar, y ahora viven en estresantes, húmedos y estrechos 18 metros cuadrados, y que lo harán por incluso un tercer invierno (pues sus casas no estarán antes de diciembre de 2012).
Por otro lado, las demandas estudiantiles, que han hecho amplio eco en la sociedad civil, se han mantenido con altísimos niveles de apoyo incluso luego de tres meses de movilizaciones. La principal forma de expresión de esta empatía con los estudiantes, los caceroleos, han visto en Plaza Ñuñoa su punto neurálgico, donde noche tras noche cientos (y a veces miles) de vecinos salen a ver que sus demandas son las mismas que las de casi todos sus vecinos. Y el que las protestas sean ahí no es azaroso, sino que hablan de a quienes son los más afectados por el actual sistema educacional.
En Dichato y la Plaza Ñuñoa hay varios denominadores comunes: sus habitantes son personas de una clase media chilena que fue capaz de acceder por si misma a los beneficios del país, como una casa propia o una educación para al menos uno de sus hijos, pero que es sumamente vulnerable: basta con un terremoto 8.8 para perder una herencia familiar prolijamente cuidada, o que un segundo hijo desee entrar a la universidad, para que con ello las finanzas familiares simplemente no cuadren. Son familias que tienen acceso a créditos, pero no de aquellos que impliquen deudas a 20 años (hipotecarios) o 15 años con altísimos intereses (estudiantiles).
Quizás no como lo quería nuestro Presidente, pero este ha sido por lejos, el gobierno de la Clase Media.

domingo, 12 de junio de 2011

Cosas que jamás aprendí

Hoy, en una nueva entrega, tenemos para ustedes aquellas cinco cosas que jamás aprendí a hacer

1.- Recortar y pintar sin salirme de la línea. El misterio de como carajo achuntarle a una diminuta línea jamás ha estado dentro de mis habilidades.

2.- A columpiarme. Si, es triste, lo sé. Pero el generar inercia con los pies es algo que en verdad me supera, a pesar de los múltiples esfuerzos realizados después de clases, mientras esperaba el furgón escolar con la Ma. del Pilar...

3.- A tostar pan, sin quemarlo. Loco, jamás la comida se me quema (incluido el arroz, no se preocupen)... pero el espacio que hay entre los umbrales que tiene el pan entre el punto de estar frío y estar quemado es algo que jamás he dominado. Es herencia de mi padre, tengo que decir en mi defensa. Creo compraré una tostadora.

4.- A tocar guitarra y hacer malabares. Bueno, debo decir que nunca me he esforzado en alguna de las dos cosas, pero... ahí hay una guitarra eléctrica del flako y una pelotas de tenis, esperando ser controladas y manoseadas de formas armónicas. Por mientras, sigue siendo un misterio el cómo llegar a eso.

5.- A identificar cuál es la izquierda y cuál la derecha. Saber cuál es la izquierda y cuál es la otra izquierda no es algo sencillo... Al menos para mi. Hay momentos es que es un poco preocupante el tema (por ejemplo, al sacar licencia de conducir), pero... me las he arreglado de alguna forma. Creo debí haber desfilado más veces con la cuncuna que teníamos en el jardín... Por mientras, debo ocupar un poco más de ram que lo normal en averiguar hacia qué lado me están sugiriendo doblar o caminar

domingo, 22 de mayo de 2011

Al Parque Mahuida en Bici (Primer intento)

Si bien hoy tenía pensado publicar alguna reseña sobre el Parque Mahuida, sólo les comentaré brevemente la llegada al Parque.
Ocurre que se me ocurrió salir a las 4pm del depa, en Macul, y llegué finalmente al Parque, exhausto, a las 5:30, ya media hora más tarde de la entrada a los senderos. De todas maneras, si hubiese sido posible entrar, lo hubiese pensado.
El Parque mismo está a bastante altura, por lo que los últimos metros antes de la entrada sencillamente tuve que bajarme de la bici y simplemente caminar. Para salvaguardar mi orgullo, debo decir que me topé con que no era el único que subía a esa hora, y caminando al lado de su flaka.
La lección del día: si quieren ir al Mahuida, no lo tomen a la ligera (a menos que vayan en auto hasta la entrada misma al Parque)
Quería aprovechar eso si de mencionar un tema técnico. En mi cel (una bb 9300), que ahora tiene gps, le he estado bajando aplicaciones para ver los recorridos que hago con la Javi. Hasta ahora, he probado la iMapMyRide y miCoach (links aquí y aquí), ambas gratuitas. Ambas tienen ventajas y desventajas... por un lado, iMapMyRide tiene la fantástica opción de ver en 3D tu viaje a través de Google Maps (depende muchísimo la aplicación misma de Google Maps, hay que decir, lo que no tiene nada de malo a priori), mientras que miCoach, de Adidas, está pensada como una herramienta mucho más integral. Hay que decir, lo que me molesta mucho, que si bien ambas registran detalladamente las salidas, ninguna permite exportar los datos hacia Google Maps mismo, lo que es una limitante para quienes amamos Google y para poder realizar más acciones.
Entre los datos, mirando las características, preferiría iMapMyRide. Esta aplicación además tiene características más sociales, pues puedes ver quienes realizan rutas parecidas a las tuyas y te permite establecer contacto con ellas. Eso en el papel, pues en las últimas salidas, he estado usando más miCoach, pues debo decir que iMapMyRide me está arrojando problemas bastante seguidos, al no lograr conectar con los servidores y algunas otras cosas por el estilo. Por ahora, les dejo el detalle de la ruta a través de la info de myCoach.



Y, foto desde el primer mirador del Parque, a lo que se supone es Santiago :S

viernes, 20 de mayo de 2011

Eterno retorno

Siempre me pasa lo mismo.
Invito a salir a la bailarina, que primeramente acepta y que a última hora rechaza la invitación, y finalmente me deja meditando sobre mis deseos de estar con la psicóloga.
Al menos esta vez avisó con tiempo.

viernes, 29 de abril de 2011

El Toro por las Astas

Gracias a una invitación de @londrinaa_ ayer fui a ver la película obra "El toro por las astas", de Juan Radrigán.

Es absolutamente conmovedora. Me planteó la pregunta que durante mucho tiempo hemos conversado con algunos amigos y que no podemos responder. En tiempos de dictadura, ¿Qué hubiésemos hecho?

La obra narra la historia de los miembros de un prostíbulo, en que todos sus integrantes enajenan su felicidad en lo que pueda hacer un milagrero. Hay de todo, una mujer que sueña con su pasado perdido materializado en una teta, otra que sueña con su futuro en una fábrica de vestuario. Un maricón que nació cuando dios dormía siesta y que sale por todas las puertas que encuentra abiertas, y una desgarradora cabrona que espera encontrar a su hijo detenido desaparecido, que es acompañada de un proxeneta que sueña con volver a renacer (y comerse un asado). La historia lentamente absorbe al espectador, y de paso va permeándose con el contexto de la época: estados de sitio que hace a las putas añorar la calle y que no permiten al pianista tocar canciones proscritas a media noche más que a medio volumen, el discurso oficial que hace que el espacio público, ese del cuál están todos excluidos, se vea como un paraíso, la pobreza de la que se saben parte en medio de la crisis del 82', un infantil relato de detención y torturas, y el miedo ante cualquier cosa que pueda alterar el extraño equilibrio al que han llegado.

[Alerta de Spoiler]

La llegada del mesiánico milagrero no hace más que exponer el dilema. Parafraseando a Allende, llama a aquel pequeño mundo a que salga a las grandes Alamedas y buscar lo que es suyo, para un par de minutos después morir en esa apelación. Pero, para casi todos aquellos que en él había puesto sus esperanzas ya es demasiado tarde: la vida ya se les ha ido entre las manos.

No es posible responder que hubiésemos hecho. Un ejercicio mental, un contrafáctico, una ucronía que nunca serán respondidas o inventadas.

5 jumbitos para la obra.

Hay funciones jueves, viernes y sábado, hasta el 28 de mayo, en la Sala Antonio Varas (Morandé 25)

Les dejo también la banda sonora.




sábado, 23 de abril de 2011

Plaza Libertad de Prensa

Hoy fui a uno de esos lugares que a los que tenía que ir, alguna vez en la vida: La plaza Libertad de Prensa, en el Barrio Brasil.

Es asombrosa. En verdad no conozco mucho el Barrio Brasil, pero a simple vista parece un lugar fuera de lugar. Desde la Alameda es complejo pensar que lugar tan... encantador (sorry, pero creo es la mejor palabra que puede describir la plaza. Lo siento) está a media cuadra hacia el norte.

En la semana debe ser mejor. Hoy (sábado santo) estaba todo cerrado, pero se nota que hay hartos cafés y bares (de los güenos) en esas calles que atentan contra cualquier intento damero-ístico español. Además, por los árboles, hay que esperar un par de semanas más y el otoño hará lo suyo.

No sé. Gringos ebrios discutiendo con parroquianos es algo que debiese verse más seguido.

Además, como dato anexo, descubrí la perturbodoramente extensa ciclovía de Las Industrias-Carmen. Si bien es imprescindible una campanilla y (obviamente) las transiciones en las esquinas son horribles, es bastante buena. La recorrí desde Salvador Allende hasta Curicó, sin ningún problema. Dan ganas de trabajar en el centro con una ciclovía asi.

Pronto más review de las salidas en cleta. Y es que mi juguete nuevo hará que nunca más me pierda.... muajajajja

martes, 5 de abril de 2011

Las peores adquisiciones #1

A petición del público, hoy inaguraremos un nuevo segmento en este espacio: Las peores adquisiciones de la vida, tan horrendas, que merecían una mención especial. Por ahora, nos quedamos con 3.

1.- Audifonos sin soporte para orejas para conectar a la Blackberry ($15.000). A sabiendas que se me caen los audifonos de la oreja izquierda, me compré unos audifonos que, aparte del obvio hecho de que se me caen de la oreja izquierda, no son compatibles con la blackberry, por "actualizaciones de seguridad". Lo único bueno de la compra, el estuche.

2.- La parrilla de la bicicleta ($17.000). La compré pensando en... vaya a saber uno. Y no fue cualquier parrilla, sino una que no bloquease la suspensión trasera de mi antigua bici (La Ale, q.e.p.d.). El asunto es que a la semana siguiente compré la nueva cleta, sin suspensión trasera, y a la que sería una herejia ponerle una parrilla. Ahí está la parrilla, esperando que le saque un par de fotos para intentar venderla en Mercadolibre

3.- El cable para conectar una pantalla con entrada vga con un computador con salida hdmi, y el conector para unir un vga macho con otro ídem. ($16.000). En terminos simples, no se puede conectar una pantalla antigua, de esas con puertos vga, a un pc con salida hdmi. En verdad, intenten lo que se intente, en windows o ubuntu, con la tarjeta de video integrada o una Nvida, con pantallas de las pulgadas que sean... no se puede hacer. En serio.

Bien. Sin duda prontamente se irá actualizando esta lista. Hasta la próxima compra idiota