viernes, 29 de abril de 2011

El Toro por las Astas

Gracias a una invitación de @londrinaa_ ayer fui a ver la película obra "El toro por las astas", de Juan Radrigán.

Es absolutamente conmovedora. Me planteó la pregunta que durante mucho tiempo hemos conversado con algunos amigos y que no podemos responder. En tiempos de dictadura, ¿Qué hubiésemos hecho?

La obra narra la historia de los miembros de un prostíbulo, en que todos sus integrantes enajenan su felicidad en lo que pueda hacer un milagrero. Hay de todo, una mujer que sueña con su pasado perdido materializado en una teta, otra que sueña con su futuro en una fábrica de vestuario. Un maricón que nació cuando dios dormía siesta y que sale por todas las puertas que encuentra abiertas, y una desgarradora cabrona que espera encontrar a su hijo detenido desaparecido, que es acompañada de un proxeneta que sueña con volver a renacer (y comerse un asado). La historia lentamente absorbe al espectador, y de paso va permeándose con el contexto de la época: estados de sitio que hace a las putas añorar la calle y que no permiten al pianista tocar canciones proscritas a media noche más que a medio volumen, el discurso oficial que hace que el espacio público, ese del cuál están todos excluidos, se vea como un paraíso, la pobreza de la que se saben parte en medio de la crisis del 82', un infantil relato de detención y torturas, y el miedo ante cualquier cosa que pueda alterar el extraño equilibrio al que han llegado.

[Alerta de Spoiler]

La llegada del mesiánico milagrero no hace más que exponer el dilema. Parafraseando a Allende, llama a aquel pequeño mundo a que salga a las grandes Alamedas y buscar lo que es suyo, para un par de minutos después morir en esa apelación. Pero, para casi todos aquellos que en él había puesto sus esperanzas ya es demasiado tarde: la vida ya se les ha ido entre las manos.

No es posible responder que hubiésemos hecho. Un ejercicio mental, un contrafáctico, una ucronía que nunca serán respondidas o inventadas.

5 jumbitos para la obra.

Hay funciones jueves, viernes y sábado, hasta el 28 de mayo, en la Sala Antonio Varas (Morandé 25)

Les dejo también la banda sonora.




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