martes, 13 de octubre de 2009

Sin Comentarios

Mientras reiniciaba por 16ª vez el pc, pensé que necesitaría escribir sobre las ideas que nublan el que pueda trabajar en el bendito boletín3436-07. Mas, luego pensé que no sería justo escribir sobre estas cosas sobre las que no puedo hablar. No sería justo, ni para mi, ni para ti.
Pero... ¿Qué más da? Este espacio es mio. Ni más ni menos. Así que te jodes si no te gusta lo que lees.
Así que, dándome la soberana gana, podría escribir sobre el miedo. No en un tono nostálgico, sino de ese miedo con el que despiertas de una horrible pesadilla que nunca había tenido. De ese miedo que sabes, en el mejor de los casos, puedes asumir, mas nunca superar. Sobre un miedo que no depende de ti, que es lo peor, ni de nadie en verdad. Un miedo sobre lo que pasará mañana, no a ti ni a mi.
Un miedo a algo que sólo puedes ver a través de ojos brillantes.
Un miedo frente al que no hay respuesta, pues no hay un porqué.
¡Qué afortunado soy al no creer! La ilusión en mi ya no existe, para que su destrucción duela
¡Qué envidia me dan los que creen! Porqué tienen una ilusión a la cuál aferrarse
Tengo miedo.
Desde mañana, mi 'perfecta' vida puede comenzar a irse al soberano carajo, y no he derramado una sola lágrima por ello. Toda mi 'perfecta' vida y todos y cada de mis 'perfectos' y vagos sueños.

Espero profundamente, señor lector, que haya entendido un soberano carajo. Lamento decirle que este escrito, posiblemente el más sincero de todo este espacio, no es para usted. Si de mi dependiera y existiese la opción en blogger, en verdad esta entrada no estaría publicada. Pero, a diferencia de la Cata, anhelada mía, no tengo un lugar para arrimarme, más allá de este. Lamento, además, hacer evidente, lo que asumo usted ya estaba sospechando desde hace algún tiempo. Si, en efecto. Que esta alma, desnuda y angustiada como está en este minuto, no es tan interesante, y no es más que una del vulgar montón.