miércoles, 18 de noviembre de 2009

Curiosidá

Si hay algo que jamás he entendido desde que llegue a Santiagors, es ese afán obsesivo compulsivo de las personas por hacer filas. 

Donde sea, al reunirse tres o más, se alinean.

Por supuesto, fue la maravillosa solución que evitó que la gente se golpease entre sí con la caótica puesta en marcha del siempre incomprendido Transantiago. Pero no explica que con un paradero semivacío se tengan que hacer, o para comprar pan o yo que se.

Puede ser, que es posiblemente la forma más optima para evitar el contacto visual. Quien sabe.

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