Primero que todo... lamento tener abandonado este lugar
Si bien la principal excusa es la siempre carencia de tiempo, sospecho hay algo más detrás de ello. Sospecho que entre la gente que escribe cosas relativamente públicas o escribe cosas inpersonales, sobre información de cualquier tema específico, o simplemente escribe cosas personales, sobre como ven el mundo. Entre aquellos narcisistas y ególatras de quienes estamos en el segundo grupo, claramente nos interesa bastante poco la opinión del resto, pues "escribimos para nosotros, no para el mundo". Ahora, a este aberrante y repulsivo exibicionismo posmoderno, debemos agregarle que uno de los principales motores que nos mueve a escribir es la soledad y la melancolía (lo que explica además porqué la etiqueta "amorío" es una de las más usadas.
Bien. Luego de esta desinteresada declaración... queda escribir algo sobre el Bicentenario, no?
Si hay algo que transversalmente se le reconoce a este, es qe ha servido de (nueva) oportunidad para evaluar el "quienes somos", el "de donde venimos", y también aquel "dónde vamos". Dejando de lado el aprovechamiento publicitario del que se sufrió todo el año, creo este bicentenario, en general, es una bella muestra totalmente representativa de lo que somos. En este sentido, me refiero a "los 33 de abajo y a los 34 de arriba", como mi jefa (creo) mencionó en su improvisado discurso de fiestas patrias. Los 33 de abajo, son los 33 mineros que están desde hace 2 meses atrapados a 700 metros de profundidad, que sobrevieron por si sólos por 17 días en tanto en que gran parte del país los daba por muertos (me incluyo), que son sumamente religiosos y buenos para la talla... que son utilizados por empresas y el propio gobierno, para pretender dar una imagen de unidad país, atrapados por malas prácticas de los dueños de la empresa, avaladas por un aparato público que no fue capaz de preever una situación que al parecer los mineros sabían de antemano.... Y los 34 de arriba, 34 comuneros mapuches que llevan hoy 78 días en huelga de hambre por estar siendo acusados por una ley que los presume "terroristas" hasta que se demuestre lo contrario (ley 18314, art. 1) y que tiene otras tantas aberraciones...
Este es nuestro bicentenario. De un pueblo alegre, que celebró en los 4 días de fiestas. Que estuvo en familia. Que salió de las principales ciudades a relajarse en medio de una estresante vida. Que fue feliz por esos días, y sufrió para reincorporarse al trabajo. Pero que también es indolente a la insoportable y aborrecible desigualdad que hay. Que tiene a miles de chilenos con sus casas destruidas por el terremoto, viviendo en casas y mediaguas de madera a las que su anterior vida no les permite acostumbrarse, al mismo tiempo que el país crece en medio de las históricas ventas de las grandes tiendas de materiales de construcción. Que discrimina y sistematicamente violenta al pueblo mapuche, al que nadie le interesa mucho.
Nada más que decir
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