sábado, 19 de junio de 2010

Cuando los quasars leen revistas

La ilimitada capacidad de autosuperación humana tiene en una de sus vertientes un fin bastante útil. Este punto de vista, que es la investigación, intenta responder a los misterios que Les Luthiers muy acertadamente nos describen en ‘Fronteras de la Ciencia’. Estos misterios insondables del universo, aquellas preguntas del ¿Por qué?, ¿Cómo?, o incluso los ¿Cuándo?, ¿Dónde? o ¿Con quién?, cuyas respuestas en definitiva son las que han permitido los avances en conocimiento y tecnología, que permiten que las cosas estén actualmente en el punto en que están. Ni mejor ni peor.

Ahora bien, quiéralo o no,  joven lector, cómo estudiantes de ciencia política estamos metidos en este asunto, desde el minuto en que usted abandono la idea seguir jugando Loto como mecanismo para vivir una vida sin sobresaltos. Y de hecho, compartimos este camino con todos nuestros compañeros de nuestra queridísima universidad. Incluso usted podría sentirse mejor, sabiendo que con su carrera va a comenzar a generar conocimiento (del tipo que sea) que hará del mundo un lugar mejor (sea lo que sea que eso signifique). Este punto, tan de sentido común, de hecho no lo es. ¿Acaso usted estudiaría algo sólo por el narcisista objetivo de sentirse bien al generar conocimiento que en verdad no sirve para nada? Pues bien, hay gente que si lo hace. El mejor ejemplo que tengo para ello, son los astrónomos. Nuestros compañeros miembros del CEFF gastan plata en organizar campeonatos de Guitar Hero, para que una vez egresados les construyan telescopios, radiotelescopios y quizás que otras cosas, utilizando algunos miles de millones de dólares en ello, para... Nada. ¿A quién le sirve que los quásars exploten o no? ¿O acaso que el universo se esté expandiendo más rápido hará que existan menos pobres, más crecimiento económico o más alerces? Claramente los quásars seguirán no explotando, el universo seguirá expandiéndose, y los pobres seguirán siendo tan pobres como antes. Entonces, ¿Cómo es que alguien puede estudiar semejante abominación? ¿Cómo es que un astrónomo puede dormir en las noches, sabiendo que su profesión sirve para total, completa y absolutamente nada? Pues bien, tengo un par de amigos astrónomos, y en caso alguno los he visto preocupados por estos nimios temas. Su disciplina simplemente está preocupada de los ¿Cómo?, y dejó de lado los ¿Por qué?, dándoles esa pega a quienes todavía están en el Medioevo, a odiosos estudiantes ebrios que se les acaba el copete temprano y no saben sobre qué seguir discutiendo y esas cosas. Y es que en verdad, gran parte de la comunidad científica en general dejó de preocuparse de los ¿Por qué? del mundo desde hace unos 500 años, cuando existió esa cosa llamada Renacimiento.

De hecho, a estas alturas, el cuestionamiento en este tema simplemente surge por olvidamos de la idea de que avanzamos sobre hombros de gigantes, dándoles una gran bofetada en sus caras. No tendremos a gigantes de la altura de Newton o Einstein, pero de que el tata Sartori es un cráck, es un hecho. Además, por otro lado, esta faceta un tanto esquizo del estudiante que se mortifica al cuestionarse el ¿Por qué? de su disciplina, más que demostrar una dubitativa vocación personal, le da al resto de la comunidad científica la imagen de una disciplina bastante poco convencida a si misma del importante rol que juega en su sociedad en la generación de conocimiento puro, para luego ser aplicado, o incluso directamente aplicado, así como también permite que cualquier bazofia se cuelgue del título de ‘Experto Internacional’ (vaya a saber uno que significa eso), y le da a los ingenieros, meros Oompa Loompas de la ciencia, razones para creer que nuestro objetivo en la vida es ser como Pato Navia y que encontramos de lo más interesante los comentarios de Fernando Villegas en Tolerancia 0.

Que el cielo se apiade de nosotros. Y de una vez por todas dediquemos a hacer ciencia.

*Con Cariño, pasión y alevosía, para todos aquellos guiñapos pusilánimes que tengo de compañeros de carrera

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