martes, 22 de febrero de 2011

A Lo Vásquez en Bicicleta - II Parte

La salida desde Curacaví era prometedora. Teníamos un prometedor futuro de cuestas y pendientes (en bajada todas), y la noche estaba particularmente agradable a esas alturas.
Pero... las tragedias comenzaron pronto. Al poco andar, comenzamos a notar la pendiente (ascendiente) del camino, para llegar al túnel Zapata. El problema es que esta subida era mucho peor que la primera. Al poco tiempo el cuñado de Ricardo nos abandonó en medio del camino: luego de quejarse por un par de kilómetros, se bajó de la flaca. No podía más.
Con mi espíritu solidario en un peak histórico, seguí adelante con Ricardo, quien al poco andar también abandonó, convirtiendo también su cicletada en una caminata. La cuesta seguía, y lo que me pareció un par de cientos de kilómetros adelante también me bajé. Ahí, al menos toda la gente caminaba. El pedaleo era algo olvidado en el tiempo. Al llegar al túnel, comenzó el descenso, pero que no se comparó ni remotamente al primero. Este era breve, muuuy frío, y nadie alcanzó a tomar mucha velocidad.
Luego de reencontrarme con Ricardo en unos 20 minutos en el peaje, esperamos al cuñado. Al final, porfono nos enteramos que había pasado el peaje, y que seguía pedaleando rumbo a Lo Vásquez.
En fin. Seguimos. Luego del peaje, viene una recta, sin pendientes ni nada, pero con una niebla horrible, y, aparte, un frío ídem. No, es que en serio. Es horrible es niebla.


Pronto amaneció, pero el frío siguió. Como ya se habrán dado cuenta, esa fue precisamente la peor decision del viaje. Claro, "andabamos en bicicleta... es idiota si llevas algo más que un cortaviento", pero lo que en realidad pasó fue que perdí mis manos por una hora al menos, y las encontré no antes de llegar a LoVásquez. Aparte, ya comenzaban a pasar algunos autos, la gente en verdad ya había llegado al Santuario o aValparaíso a esa hora (que en ese momento, cansado y con frío, se había convertido en una utopía).
Así que... llegamos a Lo Vásquez cerca de las 7:30, en un mar de gente que vendía de todo, desde calendarios hasta pailas marinas y ropa. De la Virgen, ni idea. Ricardo intento llegar, pero al poco rato abortó su misión en el pagano e improvisado mercado.
De vuelta a Santiago, hay buses, tengo que mencionar. 5k, con la bicicleta en la parrilla. Una espera de unos 20', nada del otro mundo. Ni remotamente legales, también hay que decir.
Pasé a buscar mis cosas a la casa de la Coté, y después, al hogar.
Fue un largo día.
¿Que si lo haría de nuevo?
No. No hasta Lo Vásquez. Este 2011 llegaré hasta Valparaíso.

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